Esta obra de arte comestible te dejará pensando: “¿Es mejor disfrutar de un diseño perfecto o de una porción perfecta?”

Nada puede competir con el auténtico sabor de una lasaña casera italiana. Placas de pasta fresca, una cremosa salsa bechamel, queso mozzarella, tomates y carne suave se combinan en perfecta armonía para crear este manjar napolitano, un verdadero trozo de cielo. Al servir esta delicia, los más quisquillosos siempre ponen un "pero": por favor, que no se deshaga todo en el plato. Por suerte, tenemos una solución para este problema estético, ya que se nos ha ocurrido una forma de mantener la salsa en su lugar. Le pusimos "pastel de lasaña", porque, como podrás ver, ¡tiene la forma de una tarta! Incluso, puede que te sientas culpable después de cortarlo con el cuchillo...

Vas a necesitar:

  • 30 placas de lasaña cocidas
  • 100 g de salame en lonchas
  • 150 ml de salsa bechamel
  • 150 g de queso mozzarella rallado

Para el pesto:

  • 1 manojo de albahaca
  • 75 g de piñones tostados
  • 70 g de queso parmesano rallado
  • 1 diente de ajo
  • 25 ml de aceite de oliva

Para la salsa:

  • 500 g de carne de ternera molida
  • 75 g de cebolla picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 200 ml de salsa de tomate
  • Sal y pimienta
  • 1 cucharada de albahaca seca

Se hace así:

  1. Cubre las paredes interiores de un bol grande, apto para horno, con placas cocidas de lasaña, las cuales deben colocarse en posición vertical, con los bordes levemente superpuestos. 
  2. Agrega una capa de lonchas de salame. Mezcla varias cucharadas de salsa bechamel con 75 g de queso mozzarella y luego vierte esta mezcla sobre las lonchas de salame. Coloca más placas de lasaña y después otra capa de salame, una más de bechamel y, por último, otra capa de placas de lasaña.
  3. Para preparar el pesto, pica todos los ingredientes requeridos y mézclalos. Agrega varias cucharadas de pesto sobre la siguiente capa de lasaña y después cúbrelo con otra capa de placas. Añade más cucharadas de pesto y vuelve a cubrir con las placas de lasaña. 
  4. Usa un poco de bechamel para asegurarte de que las placas de lasaña se peguen bien.
  5. Fríe la carne molida para la salsa. Añade la cebolla y el ajo y sazona la mezcla con sal, pimienta y orégano; por último, vierte la salsa de tomate. Deja que esta salsa hierva y agrega la mozzarella restante. Pon una capa de salsa sobre la lasaña, otra de placas, una más de salsa y termina con una de placas para cerrar el pastel. Por último, dobla las láminas que sobresalgan hacia dentro, de manera que todo quede cerrado.
  6. Hornea el pastel de lasaña a 150 ºC durante 20 minutos.

Para servirla, saca este jugoso pastel con mucho cuidado del molde y córtalo en porciones generosas. Seguro que habrá suficiente para toda la familia y los amigos. El cambio de imagen de la lasaña está listo. ¡Por fin, este clásico italiano tiene una apariencia digna de su sabor!

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