Vierte alternadamente las dos mezclas de queso crema en medio del molde y sé testigo del mágico resultado

Es difícil comer solamente un puño de frambuesas. Si las semillas son muy grandes, puedes verte en la necesidad de colocar una escupidera al lado de tu silla, aunque no se vea muy bien que digamos.

Por otro lado, las frambuesas le otorgan al chocolate un sabor muy especial, pero si además las combinamos con algo cremoso, el contraste agridulce es simplemente para enloquecer. Piensa en una paleta de hielo cremosa, pero de frambuesas. Luego multiplica el sabor una y otra vez: crema, frambuesas, crema, frambuesas. ¿Curioso? Pues te sobran los motivos para estarlo.

Vas a necesitar:

  • 300 g de galletas con trocitos de chocolate
  • 80 g de mantequilla derretida
  • 750 g de queso crema
  • 125 g de mantequilla
  • 5 huevos
  • 4 cucharadas de maicena
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de frambuesas congeladas

Se hace así:

  1. Tritura las galletas con chocolate. Puedes hacerlo a mano, con un procesador de alimentos, o mete las galletas en una bolsa para congelar y luego pasa el rodillo por el exterior. Mezcla las migas de galleta con la mantequilla derretida y coloca la mezcla haciendo presión sobre la base de un molde redondo. Refrigéralo durante 30 minutos. 
  2. Entretanto, agrega el queso crema, la mantequilla, los huevos, las dos cucharadas de maicena y el azúcar en un recipiente grande y mezcla todo con una batidora eléctrica hasta obtener una consistencia suave y fluida.
  3. Divide la mezcla del queso crema en dos porciones iguales. Después agrega la salsa de las frambuesas descongeladas a una de las porciones con la ayuda de un colador. Hay que presionar las bayas con un tenedor para que suelten todo el jugo. Agrégale otras dos cucharadas de maicena e integra muy bien todos los ingredientes.
  4. Para hacer las típicas rayas de cebra, vierte de forma alternada pequeñas cucharadas de ambas mezclas de queso crema, con y sin frambuesas, en el centro de la base de galleta hasta que toda la superficie quede cubierta. Hornea la tarta a 280 ºC por 60 minutos. 

Hacer las rayas puede parecer tedioso, pero una vez que tu tarta se haya enfriado y esté lista para servirse, los premios y elogios que recibirás harán que hagas muchos más de estos pasteles. Se ve muy bien así, pero puedes decorarlo con algunas frambuesas frescas y hojas de menta. ¡Esta tarta será una absoluta lindura! ¡Que la disfrutes!

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